Creatividad aplicada

El próximo sábado 1 de diciembre se llevará a cabo en la Escuela Del Sol el Seminario de Creatividad Aplicada, organizado por la Fundación Biro y el Foro Argentino de Inventores.
Desde las 9 de la mañana y hasta las 4 de la tarde, Eduardo Fernández (inventor profesional y director de la EAI), nos invitará a reflexionar acerca de las ideas, su naturaleza y cómo hacer para producirlas. Nos brindará herramientas para saber evaluarlas y protegerlas.

Las antiparras

Por Rodrigo Valla
Facilitador EAI

Una vez hace mucho tiempo, alguien se tiró al río y al abrir los ojos debajo del agua, se dio cuenta de que no podía ver nada. Seguramente ese alguien se haya preguntado inmediatamente por qué le sucedía eso. Hoy sabemos que se debe a que el índice de refracción de la córnea es muy similar al del agua.
Como todo problema, el no poder ver debajo del agua puede ser resuelto con un invento. Las primeras antiparras de las que se tiene noticia, son las que usaban los persas buscadores de perlas en el siglo XIV. Las construían con pedazos pedazos pulidos de caparazones de tortugas.
Los buzos polinesios inventaron unas antiparras construidas en bambú o madera que no tenían vidrios.  Funcionaban atrapando una burbuja de aire entre el ojo y el agua. Aunque obligaban al buzo a nadar mirando siempre hacia abajo.
Antiparra con cronómetro (1988)
Jo Mysliwiec y Ted J. Ellis, Jr
Recién en 1935, Walter Farrell obtendría una patente para su Underwater eye protector (protector para ojos bajo el agua), unas antiparras muy similares a las que hoy usamos para nadar. Por su parte, Alexandra Kramarenko obtendría en 1939 una patente para sus antiparras de buceo (Underwater goggles). Antiparras  que incluían un pequeño globo para compensar (en parte) la diferencia de presión entre ambos lados del cristal a gran profundidad.
Las antiparras comenzaron a usarse en las competencias de natación recién a fines de la década de 1960. Los nadadores no las aceptaron rápidamente por resultarles incómodas. Hoy tenemos muchísimos modelos para elegir cuando decidimos nadar. La gran mayoría de ellos, inventados después de 1990.

Festejamos nuestro día

El pasado sábado 29 de septiembre se realizó la celebración del  Día del Inventor. Un momento durante el que todos pudimos disfrutar de la exposición anual de inventos de la Escuela Argentina de Inventores a la que se sumaron los participantes del Programa Inventar de la Escuela Del Sol.
La celebración culminó con una entrega de premios durante la cual se dio a conocer al mejor joven inventor del año. Fue Franco Masella, quien recibió el Premio Carlos Iraldi.
Además nos enteramos de que, por decisión del jurado, Tomás Scheffer fue el ganador de la XIII Olimpiada Argentina de Inventiva. Competencia en la que también se destacaron Julieta Plut, Gino Tubaro y Alejandro Pacagnini.
No podemos dejar de mencionar el incondicional apoyo recibido de parte de Mariana Biro y la Escuela Del Sol, así también como la presencia y colaboración de un gran número de inventores profesionales. Por último, sólo resta mencionar a Lucía Maranca, quien desde hace 15 años nos brinda la posibilidad de realizar el Premio Carlos Iraldi en memoria de su esposo Carlos.

Día del inventor 2012

El bolígrafo en la patente de 1941
Como todos los años, el próximo sábado 29 de septiembre celebraremos el "Día del inventor" en Argentina. Lo haremos recordando el nacimiento de Ladislao Biro, quien nos enseñó muchas cosas acerca de la práctica profesional de la invención.
Como parte de los festejos de este día tan especial, realizaremos la exposición de inventos de la escuela, en la que los chicos tendrán la oportunidad de mostrar el resultado de todo un año de trabajo. También se expondrán los proyectos del programa "Inventar" realizado en la Escuela Del Sol.
Además, ese mismo día, se darán a conocer los ganadores de la "Olimpiada Argentina de Inventiva" y el "Premio al mejor joven inventor del año".
Los esperamos a todos, el sábado 29 de septiembre a las 18hs, en la Escuela Del Sol (Crámer 450, Ciudad Autónoma de Buenos Aires).

Olimpíada 2012

Julián en acción, durante la edición 2008
El próximo sábado 22 de septiembre realizaremos la XIII Olimpíada Argentina de Inventiva. Como todos los años, todos los chicos de entre 6 y 16 años que quieran participar, serán desafiados. Se les pedirá, que en no más de 2 horas, inventen una nueva solución o mejoren una existente para 3 problemas dados.
Después de pensar, inventar y dibujar (los 3 inventos deben ser volcados en una ficha técnica muy similar a la hoja del cuaderno de inventos) los chicos deberán elegir uno de los inventos que hayan propuesto y realizar una maqueta o prototipo que lo represente. Para esto, tendrán a disposición distintos materiales descartables, cartón, papel, clips, sorbetes y mucho más. Contarán, únicamente, con la ayuda de herramientas de librería (tijeras, cintas de papel, plasticola, etc). Si te interesa participar escribinos a info.eai@gmail.com y te indicaremos cómo hacer para anotarte. 

Múltiples desafíos

Si bien ninguno de nosotros duda de que el tiempo pasa, a veces no deja de sorprendernos cuan rápido lo hace. Y aún cuando parece que fue ayer cuando un tal Miguel venía a la escuelita a inventar, el sábado pasado se apareció para traer a su hijo Francesco. Aprovechó para contarnos acerca de uno de sus mejores inventos (un pedal de batería para realizar el efecto de doble bombo con un solo pie) y cómo hizo para construir el prototipo funcional que hoy conserva.
Después no hubo un único problema planteado para los chicos. Es que se acerca la Olimpiada Argentina de Inventiva y tenemos que prepararnos. Así que con ánimo de exigir más, los facilitadores plantearon tres problemas. Lorena desafió a los chicos invitándolos a inventar un nuevo reloj, Rodrigo les pidió que mejoraran la forma o la función de una heladera y Lucas les propuso inventar un nuevo lápiz.

El problema de los envases

El último sábado fue Lorena quien, al principio de la clase, nos invitó a reflexionar nuevamente acerca del problema de la basura concentrándonos especialmente en los envases. Todos sabemos que en el mundo en que vivimos existen muchísimos productos que habitualmente consumimos. Todos ellos, son trasladados en algún momento dentro de un envase o más de uno. Sea lo que sea lo que tengas en la mano, existe una altísima probabilidad de que haya estado en un pequeño paquete cuando lo compraste, que a su vez estuvo en una caja cuando fue llevado a aquel local en que lo compraste, que a su vez pudo haber estado atado con otras cajas adentro de un camión.
Lorena enfocó nuestra atención especialmente en las botellas de plástico. Todos nos dimos cuenta de que para poder tomar gaseosa, agua mineral o jugo, producimos una cantidad enorme de basura que tarda hasta 1000 años en descomponerse (lo que quiere decir que la botella que hoy tirás va a seguir existiendo por más de 30 generaciones, pensá que tus tataranietos se van a morir antes).
Imagen de una casa con paredes
construídas con botellas EMIUM
¿Qué se puede hacer para evitar que todas estas botellas contaminen nuestro planeta? Lorena nos contó muchas de las cosas que se hacen para reciclarlas y nos invitó a pensar en nuevas posibilidades. Entre todas esas cosas que nos mostró, nos trajo un buen número de botellas EMIUM, un envase modular interconectable de usos múltiples inventado en conjunto por Mirta Fasci y Luis Pittau. Una botella que es, a la vez, una pieza con encastres que puede ser usada para armar distintas estructuras.
Así que aceptamos el desafío de inventar nuevas formas de reciclar los envases que hoy existen y también nuevos envases.

Inventos bien presentados

La página web del señalador magnético
de Nicolás Di Prinzio.
Durante la apertura de la última clase, Lucas nos trajo algunas carpetas técnicas y folletos de algunos inventos. Sirvieron para que pudiéramos conocer distintas posibilidades a la hora de presentar nuestros proyectos y sobre todo, ser conscientes de la importancia que tiene la realización de un buen folleto o una buena carpeta técnica a la hora de comunicar qué problema resuelve nuestro invento y destacar cuáles son sus principales ventajas y cómo funciona.
Como ejemplo de un invento bien presentado, aquí dejamos una imagen de la página web que realizó Nicolás Di Prinzio para promocionar su famoso Flaps (un señalador magnético de página y renglón). Los invitamos a visitar la página, para que se sorprendan no sólo con la calidad de su presentación sino también con otro producto desarrollado por Nicolás para empacar el señalador de la manera más elegante: el porta Flaps.

El problema de la basura

Un montón de basura acumulada en el Riachuelo.
El sábado 4 de agosto retomamos las clases en la escuela de inventores. Nos visitó Darío Wainer, miembro de Garage Lab, un laboratorio que intenta aprovechar tecnologías emergentes para resolver problemas de gran impacto social.
Aprovechó para conocer nuestro espacio y también nuestro trabajo, sin perder la oportunidad de desafiarnos. Uno de los proyectos que llevan adelante lleva el nombre de "Qué pasa Riachuelo" y está, por supuesto, muy relacionado con la contaminación y la basura. Así que Darío no se anduvo con vueltas y junto a David nos planteó uno de los mayores problemas de nuestra sociedad: la basura.
David nos contó un poco qué se hace hoy con las miles de toneladas de desperdicios que tiramos en los tachos y Darío nos hizo ver que muchas veces, lo que tiramos, puede servir para otra cosa. En seguida nos dimos cuenta de la importancia que tiene pensar en reciclar y que no podemos olvidarnos de esto a la hora de pensar nuestros inventos (deben ser reciclables). Y lo mejor, pudimos ver claramente en este problema, una gran cantidad de oportunidades para desarrollar nuevos inventos que puedan solucionarlo.

Aire acondicionado

En la apertura de la clase del sábado 14 de julio, última antes del comienzo de las vacaciones de invierno, Lucas nos habló del aire acondicionado. Lo hizo porque pudimos desarmar uno. Tuvimos la oportunidad de verlo por adentro, con todas sus serpentinas, el ventilador, la turbina y el compresor. Pudimos imaginarnos cómo funciona.
Dibujo de la patente otorgada a
W. H. Carrier el 2 de enero de 1906.
Supimos que fue W. H. Carrier (1876-1950) quien lo inventó, un ingeniero que había empezado a interesarse por la posibilidad de acondicionar el aire debido a los problemas sufridos por una imprenta a la hora de fijar los colores de sus impresiones.
Aún cuando se trata de un invento que todos disfrutamos, Lucas nos hizo ver un grave problema. Para enfriar nuestras casas, teatros y autos, el aparato  consume mucha energía.
Queda planteado el desafío de inventar un nuevo aire acondicionado, mucho más eficiente que el que existe hasta ahora.

Una cuestión de actitud

Por Eduardo Fernández
Director EAI

Estimados padres,
Como siempre, nos es muy grato comunicarnos con ustedes y en esta ocasión, queremos compartir algunas reflexiones sobre los objetivos primarios de nuestro programa educativo.
Es de gran importancia poder contar con su apoyo y consideración, para acompañar el desarrollo emocional e intelectual de sus hijos, en este caso en el ámbito de la Escuela Argentina de Inventores, estimulando su natural curiosidad y creatividad en el tema de la tecnología en general y de los inventos en particular.
Pero más allá de los temas puntuales, de desarmar y armar, crear inventos, presentarlos y compartirlos con sus pares, de participar eventualmente en exposiciones, concursos, notas periodísticas, y ocasionalmente siendo premiados; hay algo que nos interesa mucho más, y que es la base y núcleo de cualquier desarrollo personal sano e integrador. Nos referimos a la actitud que cada uno de nosotros demuestra ante los problemas y dificultades, ante la adversidad, ante las necesidades de quienes nos rodean, y el medio ambiente, sin descuidar las propias emociones y necesidades.
Para nosotros, hay algo mucho más importante que la capacidad específica para inventar, que el talento natural, que la memoria, la inteligencia o los conocimientos que alguien pudiera tener, y ese algo es la sensibilidad hacia los problemas, la curiosidad permanente, la solidaridad, la consideración por el otro, la paciencia, el orden, el respeto, la puntualidad, el buen humor y la cortesía, es decir “una cuestión de actitud”, más que una cuestión de contenidos.
Agrademos en gran medida la confianza que demuestran, al acompañar a sus hijos en la Escuela Argentina de Inventores, y esperamos poder seguir contando con ustedes para que entre todos desarrollemos las mejores actitudes, que le den orden y significado a los mejores contenidos.

“Tu actitud, más que tu aptitud, determinará tu altitud”
Zig Ziglar.

Los autos y el hielo

Durante la apertura de la clase del pasado sábado 7 de julio, David compartió con nosotros dos problemas que observó recientemente en la ciudad de Bariloche. Se trata de dos dificultades frecuentes en invierno.
La primera tiene que ver con la nieve que se acumula en las calles y vuelve el tránsito vehicular algo difícil e inseguro. Actualmente existen algunas soluciones, como el uso de cadenas o cubiertas con clavos. Incluso existen algunas cubiertas que infladas a una cierta presión son como cualquier otra y al inflarlas más proyectan clavos hacia afuera (una especie de cubierta con clavos retráctiles).
El segundo problema, también bastante molesto, es la acumulación de hielo en el parabrisas. Durante la noche pueden formarse películas lo bastante gruesas como para no permitir una buena visibilidad desde el interior. Muchas mañanas, los automovilistas deben levantarse con tiempo suficiente para mojar los parabrisas con agua tibia (si está muy caliente el vidrio podría romperse) para derretir el hielo acumulado.

Inventiva aplicada

El pasado sábado 30 de junio, el equipo de la EAI asistió al Seminario sobre "Inventiva aplicada" realizado en la Escuela Del Sol y organizado por el Foro Argentino de Inventores, la Cámara Argentina de Inventores Profesionales, la Escuela Argentina de Inventores y GRP & Asociados (Agentes de la propiedad industrial).
Desde las 9:00 y hasta las 15:00, Eduardo R. Fernández (director de la EAI, inventor profesional y consultor de la OMPI) y Gabriel R. Peláez (agente de la propiedad industrial) disertaron acerca de distintos temas, todos ellos fundamentales para la buena práctica de la actividad inventiva.
El programa, desarrollado con gran claridad, comprendió temas como: diferencias entre inventor amateur e inventor profesional, solidez de una patente, plan operativo para la buena práctica de la actividad inventiva y estudio de casos exitosos de Argentina y el mundo.

¿Qué es inventar?

Por Rodrigo Valla
Facilitador EAI

Supongo que la mejor respuesta que oí alguna vez a esta pregunta es la de un amigo con el cual compartí algunos años aquí en la Escuela Argentina de Inventores. Un buen día Emanuel simplemente respondió: “Resolverle problemas a la gente”. Claro como el agua, al menos después de que Emanuel lo expresara tan apropiadamente. Sin embargo esta no es la definición que aparece en el diccionario: “hallar o descubrir algo nuevo o no conocido”. También sugiere otras acepciones, aunque en este momento no vienen al caso.
La respuesta del diccionario es realmente poco satisfactoria. ¿Por qué? Básicamente porque parece dar a entender que por ejemplo, Ladislao Biro, iba caminando por la calle cuando de repente, al tropezarse con algo, descubrió el bolígrafo. No hace falta mucha imaginación para comprender que la historia del bolígrafo no fue exactamente así. La respuesta de Emanuel a nuestra pregunta es sin duda más acertada que la del diccionario, aunque todavía no permite comprender la invención como el proceso creativo-práctico que realmente es. Es muy común entender la invención como una acción exclusivamente creativa. Es decir, un hecho que toma lugar en la mente de una persona casi instantáneamente y que presenta diferencias con lo ya conocido. En realidad este suceso mental es sólo el origen del proceso inventivo. Para hablar con más claridad: entre una idea creativa y un invento, existe tanta diferencia como entre un kilo de harina y el pan francés.

Nos presentamos

Este es un espacio virtual destinado a divulgar la actividad de la Escuela Argentina de Inventores, un programa pedagógico iniciado en 1990, que tiene como objetivo estimular y desarrollar el talento inventivo de niños y adolescentes. Se trata de un modelo sencillo, casi artesanal, que ha sido aplicado con éxito durante más de 20 años en la Escuela Del Sol, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.